La Otra Mirada


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Conclusiones

Madrid, 17 de enero de 2010

ENCUENTRO BIRREGIONAL EU - ALC


Otra mirada. La mirada desde la sociedad civil

Las relaciones entre América Latina-el Caribe y Europa presentan una gran complejidad que tiene que ver con la propia complejidad de los procesos, no siempre estables ni convergentes, de construcción de Europa y de América Latina, con los diversos intereses en el abordaje de esta relación, que van desde los intereses nacionales e institucionales de los estados y grupos de estados implicados, las relaciones e intercambios presentes y potenciales entre ambas regiones en el nivel económico y financiero, las diferencias estructurales y políticas existentes entre ambas regiones, y las diferentes perspectivas y anhelos de sus propias poblaciones y de los movimientos sociales que articulan la participación de las sociedades.

Según qué plano, económico, cultural, social, institucional, etc. elijamos, el proceso de encuentro pretendido es diferente e, incluso, de intereses contrapuestos.


Si existe una característica común a los intentos de relación birregional ahora puestos en valor es que los intentos institucionales, desde su origen, han concernido a funcionariado, a altos representantes estatales y de la Unión europea y a algunos tanques de pensamiento que han sido consultados como expertos en las diferentes materias, pero no ha contado con la presencia de la sociedad civil ni de las organizaciones sociales de una y otra orilla. Es un déficit que no se comprende cuando, como ocurre, la sociedad civil y las organizaciones sociales sí tienen opinión al respecto de la construcción de la relación birregional y reclaman una actoría y un papel específico en la misma.

El encuentro realizado los días 14 y 15 de mayo en Madrid “Otra Mirada en la relación Birregional” con participación de las principales federaciones y organizaciones de migrantes en suelo español, de universidades, autoridades municipales de una y otra orilla, embajadas, secretarías de estado españolas, ONG´s, tanques de pensamiento, medios de comunicación y, en suma, una muestra plural de los intereses plurales existentes, ha dado algunas conclusiones que queremos trasladar a los presidentes latinamericanos y europeos que lideran el esfuerzo de la relación birregional.


1) La primera de las conclusiones, la más primordial, desde la sociedad civil, es que es necesario alcanzar y afianzar un proceso de diálogo responsable entre ALC y la UE, sobre la base de la reciprocidad, el afianzamiento del estado de derecho garante de los derechos humanos y de la dignidad humana y la equidad económica y social.


El encuentro desarrollado ha facilitado la participación de diferentes discursos y lenguajes sobre la realidad de las relaciones birregionales entre UE y ALC y ha promovido la construcción de un lenguaje o un código común para el entendimiento mutuo.


Igualmente la expresión de las diferencias de orientación valorativa han permitido evidenciar un espacio de encuentro de valores compartidos en torno a esta primera conclusión de necesidad de un diálogo compartido y ha servido para que los participantes consensuemos un conjunto de principios normativos con los que todos se encuentran identificados, y que representan el deber ser de las relaciones bi-e- interregionales: los derechos humanos, la igualdad de género, la reivindicación de la igualdad de trato y de oportunidades entre miembros de la UE e inmigrantes; la relevancia de los derechos sociales y políticos para los trabajadores inmigrantes en la UE, entre otros aspectos.

2) Se abordaron tres ejes sobre los que debe estructurarse el diálogo birregional desde el punto de vista del interés migrante:

a) Migraciones. Nivel social: integración, ciudadanía, interculturalidad. Nivel Jurídico: igualdad plena de derechos civiles y políticos. Nivel político: demanda del reconocimiento pleno del derecho al voto.


b) Desarrollo. Cooperación, codesarrollo. Remesas. Retorno. Superación del asistencialismo.

c) Corresponsabilidad. Necesidad compartida de promover la institucionalización, la reciprocidad, los acuerdos o alianzas birregionales. Ej: esfuerzos de SENAMI de Ecuador, o de las organizaciones sociales en España.


3) En orden a los actores de este necesario encuentro, además de los institucionales que constituyen el plano de acuerdo más relevante en este momento, la sociedad civil reclama una ampliación de los actores del mismo, de forma que, junto con los actores formales actuales (autoridades políticas, embajadas, altos funcionarios etc)se reconozcan e invite al diálogo a otros actores formales (municipios, departamentos, comunidades autónomas, secretarías de cooperación, etc) y los llamados actores informales: ONG´s, asociaciones de migrantes. Sindicatos y movimientos sociales, medios de comunicación, mundo de la cultura, ciencia, etc.


4) Se plantearon inquietudes que, necesariamente, deberán formar parte tanto del diálogo estructurado de ALC y la UE como del diálogo de la sociedad civil en orden a una verdadera relación birregional entre pueblos. Entre ellos:


1) ¿Qué tipo de políticas concertadas entre ALC y la UE?.

2) ¿Cuál es el modelo de cohesión social propio de ALC?.

3) ¿Cómo trabajar por una ciudadanía universal y mantener las múltiples identidades?.

4) Trabajar sobre las diferencias entre los discursos oficiales y las prácticas reales.

5) Crítica del sistema asimétrico de las relaciones políticas y económicas entre ALC y la UE.

6) Demanda de generar un modelo propio de Desarrollo y Codesarrollo.

7) Afianzar el modelo de la igualdad en España y en ALC, pero no sólo igualdad de género, sino también en relación con toda la ciudadanía (minorías étnicas, inmigrantes, personas en vulnerabilidad social, etc…).


8) Reconocer que estamos en un nuevo escenario (2010), que reafirma la necesidad de defender los derechos sociales básicos, amenazados por las políticas neoliberales en ambos polos de la relación birregional: ALC y la UE.


5) Seis son las reclamaciones específicas que la sociedad civil considera necesarias a incorporar a la agenda birregional y que queremos trasladar:

1) Se debe construir una política migratoria específica europeo-latinoamericana, en virtud de la relación estratégica birregional. Dicha política debe ser estratégica, privilegiada, birregional y compartida, enfocada hacia los grandes objetivos de efectiva integración birregional, la disminución de la brecha Norte-Sur y el fomento de un desarrollo compartido, respetuoso con la madre tierra, que consagre la migración como un derecho humano ya reconocido en la declaración universal de los mismos. Junto con el derecho de las poblaciones a no migrar y que apunte a un nuevo orden internacional.


2) El principio fundamental de esta política migratoria compartida debe ser el respeto y la promoción de los derechos humanos en los lineamientos de dicha política. En este sentido, es necesario que los países europeos suscriban definitivamente la Convención Internacional de los derechos de los trabajadores migratorios y de sus familiares de las Naciones Unidas. La cual ha sido ratificada por los países latinoamericanos y que, en reciprocidad las dos regiones adapten sus comportamientos y políticas a la promoción y cumplimiento de los principios de este Alto tratado.


3) En el esfuerzo compartido de ordenar los flujos migratorios y de luchar contra la trata de los seres humanos y los efectos perversos de una migración sometida a la mano invisible, se deben construir políticas consensuadas y dialogadas de regulación del flujo migratorio basadas en la construcción de incentivos positivos a la migración ordenada. El absoluto respeto de los derechos humanos contemplados en los tratados y declaraciones internacionales en cuanto al tratamiento de las personas sometidas a procedimientos de expulsión y la progresiva regularización legal individualizada de los migrantes que, encontrándose en situación irregular, muestran fehacientemente su capacidad de aportar a la construcción europea.


4) El combate contra la migración irregular debe serlo más bien contra la explotación de los migrantes más vulnerables y a favor de la legalización de los trabajadores sometidos a la precarización laboral o a la falta de contrato con garantías. Se debe incidir en el papel fundamental que a los procesos de inserción en la sociedad de acogida tienen las políticas de reagrupación familiar y en los aspectos positivos de ésta.


5) En la actual coyuntura de crisis económica global, las políticas migratorias compartidas deben prestar especial atención y cuidado, para generar programas y actuaciones coordinadas y proyectos piloto que puedan servir al establecimiento de políticas más integrales. Las medidas de retorno voluntario tienen que vincularse al desarrollo de aquellos migrantes que buscan su reinserción en el país de origen. Este retorno debe verse acompañado de los estímulos, apoyos y políticas birregionales que permitan que dicho retorno se convierta en un vector de desarrollo y no en un nuevo fracaso. Diferenciándose de forma nítida de las repatriaciones, mal llamadas retorno cuando no lo son Se debe incidir en la necesidad de abordar las políticas de integración desde una óptica intercultural, entendiendo la integración como un proceso de mutuo diálogo y esfuerzo de la sociedad de acogida y los nuevos vecinos. Incorporando mecanismos de lucha contra las barreras al acceso a los derechos y prestaciones básicas, la lucha contra la discriminación y la xenofobia, la promoción de la participación. Son necesarios la normalización, los derechos cívicos y políticos, lo que incluye el derecho al voto de los migrantes en los países de acogida y en las instituciones europeas.

6) Estos mismos principios deben ser acogidos internamente por los países latinoamericanos. En sus propias normativas y políticas migratorias desde una necesaria corresponsabilidad y coherencia y aplicarse también a la creciente migración Sur - Sur que acontece en el continente americano.


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